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lunes, 3 de abril de 2023

Relatos de un viajero peruano

   Relatos de un viajero peruano















Relatos de los viajes de vacaciones realizadas por los caminos del Perú hacia las diferentes regiones, salimos de Lima y fuimos descubriendo sus maravillosos paisajes y la calidez humana de los habitantes de las diferentes regiones del suelo peruano.

Estos viajes se realizaron en al década del 90 del siglo pasado se han publicado en 10 etapas (faltan 4)

El auto color canela

Viaje al sur

Viaje al norte

Chaman del Norte

Carretera Central

Doña María

jueves, 30 de marzo de 2023

Carretera Central: viaje al Amazonas (Pucallpa)

 Viaje al Amazonas (Pucallpa)

Carretera Central (Segunda parte)

Relatos de un viajero

#relatosdeunviajeroperuano

Despues de 9 horas manejando por la Carretera Central con paradas para desayunar en Chosica y almorzar en Junin, llegamos a Huánuco, habíamos recorrido unos 600 kilómetros y no tuvimos ningún contratiempo en este recorrido como ya lo hemos narrado.
Después de llegar a Huanuco, donde nos quedamos 2 días y lo que conocimos es que su nombre real es: La muy leal y noble Ciudad de los Caballeros del León de Huanuco y entre sus curiosidades esta el hecho que allí nació Daniel Alomías Robles el compositor de El condor pasa, la melodía andina mas conocida en el mundo entero.
No nos quedamos a recorrer la ciudad ni a visitar los lugares turisticos ni los centros arqueológicos, museos, plazas, ni el mercado, porque eso nos demoraría, nuestro plan solo era viajar,conocer y recorrer los caminos y carreteras del país.
Solo nos faltaba unos 120 kilómetros para culminar, estabamos a solo 2 horas de viaje para llegar a Tingo María y de allí a Aguaytia y su río y el puente que en un tiempo fue considerado el mas largo de Sudamerica y cruzarlo fue otra maravilla de esas que te quedan marcadas, luego Pucallpa, total 380 kilométros para recorrer en unas 6 horas de pura selva.
A la salida de Huanuco cruzamos el río Huallaga y conforme avanzamos fuimos admirando lo maravilloso y conforme nos alejabamos de Huanuco mirabamos sorpredidos las montañas que conforman el entorno y a lo lejos se divisa la silueta
de la Bella Durmiente y recordabamos la leyenda:

- Cuynac se enamoró de la princesa inca Nunash y vivieron felices pero esa felicidad se truncó cuando apareció un enemigo llamado Amaru, que significa serpiente y que terminó conviertiendo en piedra a Nunash.

Estas montañas pertenecen a El Parque Nacional de Tingo María donde también se encuentra La cueva de las lechuzas, todo un complejo conservacionista.
Después llegamos a Tingo María, escogimos un lugar para almorzar y pedimos 2 Juanes, que son comidas tipicas del Amazonas peruano que se cocinas y se sirven envueltos en hojas de platano como los tamales, enseguida almorzamos, tomamos un refresco de cocona, pero estabamos con mucha desconfianza, porque todavía y como lo teníamos por conocido y entendido, en poco tiempo atrás hubo mucha delincuencia, originada por el narcotráfico y el terrorismo, que felizmente ya estaba cambiado
Salimos lo mas rápido que pudimos o sea llegamos, escogimos un lugar para almorzar, almorzamos y arrancamos a penas terminamos, ahora ibamos rumbo a Aguaytia y luego enrumbaríamos hacía Pucallpa.
En poco tiempo llegamos al Boquerón del Padre Abad, que es un desfiladero angosto
al cruzarlo pudimos ver que los cerros del boquerón estaban llenos de caídas de agua o cataratas, entre las que se logra divisar la llamada Velo de la Novia, hermosa caída de agua que hace espuma al chocar con las tantas piedras de las laderas de los cerros, todo el camino es de bajada y es la que se denomina Selva Alta, al terminar el boqueron ingresamos a un túnel y al salir  el panorama que se ve es maravilloso, es de una gran sabana verde interminable, una vista edenica.
Solo faltaba un trecho de varios kilometros para llegar a Pucallpa; un viaje de pura selva, tuvimos la suerte de avanzar bordeando una tormenta, a pesar que esta carretera es recta por ratos estabamos dentro de la lluvia y por ratos fuera de la lluvia, algo maravilloso que nos dejo recuerdos muy gratos; algo que también nos sorpredió fue ver como se concentraban en la pista una multitud de mariposas formando circulos y conforme avanzabamos levantaban vuelo llenando de color el espacio por donde transitabamos.
Al llegar a Pucallpa que significa en su idioma nativo "Tierra colorada" inmediatamente buscamos un hotel para darnos un baño, por el calor que sentíamos y que normalmente sobre pasa los 35 grados, nos hospedamos y al salir a cenar no encontramos con uns lluvía fuerte, impetuosa, diriamos un chubasco porque después de mojarlo todo paró la lluvia.
Al día siguiente salimos a conocer la ciudad y llegamos al muelle a orillas del majestuoso río Ucayali y encontramos a muchos shipibos - konibos, grupo de nativos de la zona muy laboriosos y famosos por su artesania y sus diseños llamados "kené" que estan imbuidos en el arte, la ciencia y la tradición.
Hoy en día toda esta zona esta dedicados a la siembra de palma aceitera y sobre todo de café y cacao, ambos de gran calidad y que al exportarse favorecen a los campesinos de la zona y sus familias.
Nosotros solo nos quedamos un par de días y luego emprendimos el viaje de retorno a Lima, un viaje al revés, salimos muy temprano y en la noche ya estabamos en nuestra casita descansando.

Carretera Central

  Relatos de un viajero: mi viaje hacía la Selva Central 



Logramos viajar al norte varias veces una vez fuimos a Cajamarca, al sur hasta Tacna y otras veces al Amazonas por la Carretera Central. 
El auto no había cumplido el año y sa habíamos hecho varios viajes y como estabamos de vacaciones le pregunte a Ana 
- Anita te gustaría conocer "El velo de la novia"
- Si, pero ¿tu vas a ir manejando?
- Si, claro, conozco la ruta.
Este viaje al centro se inicia en Chosica, de allí la pendiente se va haciendo mas aguda hasta llega a San Mateo un pueblo donde sus pobladores saben que tienen el agua mas pura el mundo y donde se embotella la famosa Agua de Mesa San Mateo, es agua de las fuentes naturales donde se acumulan los deshielos que caen por los destiladeros de las nieves de las altas cumbres de la Cordillera Central.
Desde ese punto la carretera se hace mas empinada, estamos pasando los 3,000 metros de altura y algunos ciclistas e incluso jóvenes skeaters bajan a una velocidad vertiginosa.
Para que los autos trepen las montañas hay que subirlos en primera velocidad y lo hacen sufriendo, casi tosiendo, casi ahogandose, hay que llegar a los 4,200 hasta el Abra Porculla, para  desde allí comenzar la bajada de La Oroya, donde muchas veces nieva y hay que manejar con mucho cuidado.
A partir de San Mateo se divisan los rieles del Ferrocarril Central que van paraleo a la pista y con suerte los vimos entrar por túneles y salir por otro y volver a entrar antes de haber salido del todo, parecía que las montañas se tragaban al tren, era de fabula y también verlo avanzar sobre la estructura de hierro del Puente del Infiernillo a 3,300 metros de altura, en realidad son varios puentes, pero este es el mas impresionante, porque pasa por sobre la cabeza o techo de los autos que suben a Ticlio
Al llegar a la parte mas alta, esta vez estaba todo blanco, es impresionante, las veces anteriores que pasé por Ticlio no había nada de nieve y ahora el frío lo había congelado todo, no se podía manejar, el auto patinaba y se iba de costado, tuve que seguir a un camión que me adelantaba, por las huellas que dejaba el camión que con carga dejaba huellas profundas y ese fue mi camino, sin salir de sus huellas porque corría el peligro de que el auto patine y se vaya de costado y de desbarrancarme o caer por los barrancos.
Como seguía nevando el vidrío del parabrisas (ventana delantera) se llenaba de nieve y las plumillas del limpiaparabrisas se atascaban, esto me obligaba a sacar la mano para retirar la nieve que se acumulaba y mi mano se congelaba al contacto con el hielo.
Ticlio o Abra Porculla es la parte mas alta de la Carretera Central que esta a 4,200 metros sobre el nivel del mar, en el Abra Porculla, de allí bajamos hasta La Oroya donde tomamos un refrigerio mientras soportábamos el intenso frío de las alturas.
Comenzamos a bajar por el lado oriental, hasta que por fin llegamos a La Oroya donde existe un complejo metalurgico, compuesto por un conjunto de refinerias y fundiciones a donde llega el material polimetálico de Los Andes compuesto de 10 metales básicos, a saber: cobre, zinc, plata, plomo, indio, bismuto, oro, selenio, bismuto y antimonio y cuando la refineria funcionaba a todo tren la ciudad sufría de una especie de neblina producto de los humos y gases tóxicos que emanaban de sus altas chimeneas intoxicando a toda la población de la región, siguiendo el viaje pasamos el centro minero de La Oroya, cruzamos el Mantaro, siguiendo la carretera a Huancayo, a medio camino se encuentra el desvío a Huánuco de allí a Tingo María y Pucallpa.
- Que hermoso es el valle del Mantaro, las oroyas (cuerdas y cestos tejidos con ichu) que se utilizaban para cruzar el río cuando estaba en crecida, luego los indicadores de las ciudades cercanas, la Laguna de Junín y por fin el desvio o bifurcación de la carretera, la que va a Huancayo y la otra, la mas enigmatica, mas impresionante, la que va a Tarma y luego pasa por la antigua ciudad de Junín, al frente su hermosa laguna, lugo el desvío a Pasco por un lado y por el otro a Oxapampa.
Paramos en Junín (4,100 msnm) para almorzar y lo primero y mas nos impresionó fue la alegría de los niños, sus pomulos rosaditos, por efecto del frío y la altura.
El viaje que realizamos fue para conocer Huánuco y si fuera posible lo prolongaríamos hasta Pucallpa en plena amazonia cuyo nombre significa: Tierra roja y esta ubicado a orillas del río Ucayali.
Fue un tremendo y hermoso viaje, cruzamos el Mantaro hasta el desvío hacía Huánuco, las variantes a Cerro de Pasco y a Oxapampa, pero nos interesaba seguir y en la ruta llegamos de Ambo y al frente cruzando el río Huallaga esta Tomayquichua, el pueblo donde nació Micaela Villegas, la actriz huanuqueña de la que se enamoró el virrey Amat, poco después llegamos a la ciudad del León de Huánuco, hermosa ciudad andina rodeada de cerros, el puente y luego la carretera que lleva a la selva, a lo lejos se ve el cerro de la Bella Durmiente, cruzar el Callejón del Padre Abad lleno de caídas de agua o cataratas, entre las que logra divisar esta la llamada Velo de la Novia, hermosa caída de agua que hace espuma al chocar con las tantas piedras de la ladera del cerro, llegar a la divisoria, después Tingo María y varios kilómetros mas allá llegando hasta Pucallpa.

El auto color canela

  Relatos de un viajero: El auto color canela

     
Narración corta














Relatos de un viajero

En el año de 1980 decidí comprar un auto nuevo, ya lo había visto y la marca estaba muy de moda, un Toyota 2000, marca y modelo estaban de moda, comence a ahorra para tal compra y cuando había logrado juntar un "dinerito", realizando varias actividades comerciales, sin dejar de trabajar en la empresa donde laboraba desde hacía 10 años, la situación económica del país estaba en un momento muy bueno y yo tuve ingresos extras realizando ventas directas de ropa, calzado y cuando se me ocurriera vender, todo era comercial para mi, todo se podía vender, así que mis entradas mejoraron y ahorrando aquí y ahorrando allá e invirtiendo los ahorros en mas mercadería, logré la hazaña, aunque tenía otros proyectos, cuando tuve una cantidad regular de dinero se me ocurrió invertirlo en otro negocio o un terreno para construir una vivienda o quizás lo hubiera invertido en un departamento, en esos días me ofrecieron un departamento y después de mucho pensarlo opté por el auto de mis sueños, pensando y prometiéndome que la próxima inversión sería un terreno, así que una vez conseguido el monto adecuado logré comprar al contado ese auto.
A mi cuñado Juan le comenté la idea de comprar un auto, el era vendedor de profesión y había trabajado en Panautos, representantes de Toyota en el país, Juan era vendedor libre y pensé que así podría ganarse su comisión.
Yo quería uno de color azul oscuro, me agrada todo lo que sea azul, casi toda mi ropa es azul, digo "casi" porque también tengo algo de otros colores, pero en el momento de la compra en Panautos me dijeron que solo tenían de un solo color, al que ellos llamaban "canela", viendo bien el auto ese color para mi podría ser también castaño o pardo claro, no era preciso el nombre del color y para que mi cuñado no pierda la comisión acepté el color que tenían, canela.
Un día manejando por las calles de Lima me paró un policía y me pidió la Tarjeta de Propiedad del auto y al notar que la tarjeta indicaba el color "canela" el policía me dijo que era color ladrillo y me recomendó que tenía que cambiar la tarjeta que indicaba que era color canela porque podría tener problemas, felizmente el policia no me hizo ningún problema, sabiendo como son algunos agentes.
El día que me entregaron el auto, para recogerlo me acompañó un pariente lejano, con quien siempre nos reuníamos, éramos tres con un primo cercano, fuimos un trío de muchas juergas y de grandes sueños juveniles.
Hasta ese momento yo solo había manejado un montagragas por cerca de 5 meses y  una furgoneta durante cerca de 15 minutos.
Recogimos el auto y salimos con Javier en el volante, al llegar a la zona de Pueblo Libre se bajó y yo seguí manejando solo, con mucha seguridad, como si tuviera mucha experiencia, manejé hasta la urbanización Naranjal, en la zona norte de Lima, a 16 km. del centro histórico, llegué a la casa y estacioné, Ana no sabía nada y quise darle una sorpresa, deje el auto en la puerta, ingresé a la casa, la saludé y me senté como si nada pasara, luego le pedí que me acompañara a comprar una gaseosa, una vez afuera, la lleve del hombro hacia el auto y ella sin sospechar nada, una vez cerca, abrí la puerta del auto, Ana quedó sorprendida, le pedí que subiera, ella me miraba la cara, pero llegó a subir, estaba algo asombrada, ella era muy tímida y hablaba poco, pero era muy expresiva y sus gestos decían mucho.
Logramos viajar varias veces al norte, llegando hasta la frontera con Ecuador, dejábamos el auto en Aguas Verdes que era el último pueblo peruano y estaba al pie del Puente Internacional y lo cruzamos para llegar a Huaquillas en Ecuador, después de comprar algún recuerdo retornábamos a Tumbes y después parábamos en Talara en casa de mis suegros, horas después partíamos para Lima, con descanso para almorzar en San Pedro de Lloc, cenábamos en Casma o Huarmey y al día siguiente muy temprano desayunábamos en casa, en Lima.
También viajamos al sur hasta la frontera con Chile, cruzamos Los Andes y viajamos  por el Amazonas.

Relatos de un viajero.
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